Incapacidad permanente absoluta a mujer con COVID persistente

El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha reconocido el derecho a una pensión por incapacidad permanente absoluta a una trabajadora afectada por COVID persistente y otras patologías crónicas, después de que el INSS (Instituto Nacional de la Seguridad Social) le negara inicialmente cualquier grado de invalidez.

El caso pone de relieve cómo las secuelas del COVID persistente pueden limitar gravemente la capacidad laboral y abrir la puerta al reconocimiento de incapacidad permanente absoluta en España.

Trabajadora afectada por COVID persistente y otras enfermedades

La afectada, una cajera de 55 años, sufrió una baja médica en marzo de 2022 debido a múltiples problemas de salud, incluyendo COVID persistente, fibromialgia y síndrome de fatiga crónica. Tras más de un año de incapacidad temporal, agotó su prestación en agosto de 2023 sin haber recuperado su capacidad para trabajar.

El INSS rechazó su solicitud de incapacidad permanente, considerando que sus limitaciones funcionales no eran suficientes para impedirle trabajar, lo que llevó a la mujer a presentar demanda ante los tribunales.

Informes médicos y agravamiento del estado de salud

Durante el proceso judicial, se presentaron informes médicos actualizados que detallaban:

  • Dolor crónico y fibromialgia avanzada

  • Protrusiones discales y compresión de raíces nerviosas

  • Síndrome de fatiga crónica y COVID persistente

  • Problemas de memoria y concentración

  • Limitaciones físicas extremas, como dificultad para caminar más de 100 metros sin ayuda

Estos documentos demostraron que la trabajadora no podía desempeñar ninguna actividad profesional, ni siquiera aquellas más sencillas o sedentarias.

Sentencia favorable y reconocimiento del derecho a pensión

El Juzgado de lo Social nº1 de Barcelona reconoció en junio de 2025 que la mujer se encontraba en incapacidad permanente absoluta, otorgándole derecho a percibir una pensión equivalente al 100% de su base reguladora: 1.122,57 euros mensuales.

El INSS recurrió, pero el TSJC confirmó la decisión, enfatizando que la incapacidad permanente absoluta no exige una imposibilidad física total, sino que basta con que el trabajador no pueda realizar ninguna profesión con eficacia mínima.

Importancia del caso para el reconocimiento del COVID persistente

Este fallo refuerza la tendencia judicial a reconocer el COVID persistente como causa de incapacidad laboral, especialmente cuando se combina con otras enfermedades crónicas. Los tribunales valoran cada caso de manera individual, teniendo en cuenta la gravedad de los síntomas y su impacto real en la capacidad para trabajar.