Vuelve el debate sobre la estimulación magnética en Fibromialgia

La retirada de la estimulación magnética transcraneal como opción terapéutica en hospitales públicos ha encendido de nuevo el debate sobre cómo se atiende a las personas con fibromialgia en España. Esta terapia —que llegó a funcionar en el sistema sanitario público madrileño hasta 2023— logró mejorar el dolor en aproximadamente el 60 % de los pacientes que la recibieron, pero su cancelación ha dejado a muchos sin acceso a esta alternativa en la sanidad pública.

¿Qué ha pasado con la estimulación magnética?

Aunque había funcionado en un hospital público de la Comunidad de Madrid, la atención fue suspendida alegando que la demanda superó la capacidad asistencial, y desde entonces los pacientes que desean este tratamiento solo pueden acceder a él en hospitales privados de Madrid y Sevilla.

¿Qué es la estimulación magnética transcraneal de bajo campo?

LIMS (Low Intensity Magnetic Stimulation, en inglés) es una forma de estimulación magnética transcraneal no invasiva de baja intensidad diseñada para modular la actividad del sistema nervioso central implicado en la percepción y procesamiento del dolor. Su objetivo es normalizar la hiperexcitabilidad cortical y equilibrar las redes neuronales relacionadas con la sensibilización central que caracteriza la fibromialgia. Al ser de baja intensidad, actúa de forma suave y segura sobre regiones cerebrales implicadas en la regulación del dolor y funciones emocionales, sin efectos adversos relevantes reportados en los ensayos clínicos.

Evidencia científica sobre LIMS en fibromialgia

Mejoras significativas en síntomas clínicos:
Un ensayo clínico aleatorizado y doble ciego realizado en mujeres con fibromialgia mostró que la estimulación magnética de muy baja intensidad aumentó los umbrales de dolor, mejoró la capacidad para realizar actividades diarias, redujo la percepción del dolor crónico y mejoró la calidad del sueño tras ocho semanas de tratamiento, sin efectos adversos relevantes.

Efectos persistentes hasta 6 meses:
Un estudio más amplio publicado en Clinical and Experimental Rheumatology evaluó a más de 500 mujeres con fibromialgia que recibieron LIMS junto con tratamiento estándar. Los resultados mostraron mejoras sostenidas en índices de dolor, gravedad de síntomas y calidad de vida hasta 24 semanas después del tratamiento, sugiriendo un efecto duradero.

Modificación de la actividad cerebral:
Investigaciones más recientes han observado que el tratamiento LIMS puede modificar patrones de actividad oscilatoria cerebral (ondas alfa) en pacientes con fibromialgia, correlacionándose con mejoras en cuestionarios que evalúan el impacto de la enfermedad. Esto aporta un respaldo neurofisiológico al efecto terapéutico de la estimulación magnética de baja intensidad.

La controversia y su impacto en pacientes

La retirada del tratamiento LIMS en la sanidad pública ha generado preocupación entre pacientes con fibromialgia que experimentaron mejoras subjetivas del dolor, sueño y funcionalidad cuando tenían acceso a este tratamiento. Varios estudios piloto y ensayos clínicos sugieren que:

  • la técnica es segura y bien tolerada, sin efectos adversos graves,
  • puede producir reducciones significativas del dolor y mejoras funcionales,
  • y tiene efectos que pueden mantenerse varios meses tras el tratamiento.

Por ello, el tratamiento LIMS se plantea como una alternativa prometedora cuando los tratamientos farmacológicos y convencionales no son suficientes, planteando su integración en protocolos clínicos generales.